Tras los atentados contra el satírico semanario francés Charlie Hebdo, y las continuas operaciones anti-terroristas surgidas a raíz de este, la convivencia entre las diferentes religiones se ha distanciado y se ha vuelto más desconfiada.
No lejos de las oposiciones religiosas entre los ciudadanos del país, encontramos la diferencia de género en las mujeres. Las jóvenes "occidentales europeas" lucen piernas y escote sin pavor a ser vistas, mientras que las mujeres árabes visten en su mayoría el Yihab.
La desigualdad, y la falta de oportunidades laborales para la comunidad árabe, aísla a esta población en trabajos como ultramarinos de barrio, tiendas de electrónica y Kebabs,
Bruselas, es una ciudad mestiza internacional donde no destaca un racismo pronunciado; su diversidad enriquece la cultura del país. La población actual comprende que no todos los musulmanes persiguen un islam radical; la falta de comprensión suele ir acarreada con una falta de información. La base de una de sociedad contemporánea debe sostenerse en el respeto en la tolerancia y el respeto lejos del juego de los prejuicios.
